El vertiginoso avance de la IA: Análisis del último memorándum de Howard Marks
Descubre el último memorándum de Howard Marks sobre la inteligencia artificial, sus rápidos avances hacia la autonomía (Nivel 3), el impacto en la inversión y las profundas implicaciones laborales.
Howard Marks ha publicado un nuevo memorándum titulado “AI Hurtles Ahead”. Este documento se presenta como un apéndice a su escrito del pasado mes de diciembre, en el cual se preguntaba si la inteligencia artificial constituía una burbuja financiera. Para mantenerse al día como inversor, Marks solicitó a Claude, el modelo de IA de Anthropic, que le preparara un tutorial detallado sobre los cambios ocurridos en la IA durante los últimos tres meses.
A continuación, desgranamos los puntos más destacados de su análisis sobre el estado actual de esta tecnología disruptiva.
La verdadera naturaleza de la IA
Uno de los principales aprendizajes de Marks es que la IA no debe entenderse simplemente como un motor de búsqueda que recupera y escupe datos. Por el contrario, es un sistema informático capaz de sintetizar información y razonar a partir de ella.
La vida de un modelo de IA se divide en dos fases fundamentales:
Entrenamiento: En esta fase no solo se carga información en el modelo, sino que se le enseña a “pensar”. Al absorber enormes cantidades de texto, el modelo aprende a comprender patrones de razonamiento, estructurar argumentos y aplicar esos patrones a situaciones nuevas.
Inferencia: Una vez entrenado, el modelo utiliza sus capacidades para satisfacer las demandas de los usuarios mediante instrucciones o prompts. La calidad de estas instrucciones determina en gran medida lo que la IA puede lograr.
El salto hacia la autonomía: Los tres niveles de la IA
Marks destaca la velocidad sin precedentes a la que evoluciona esta tecnología, superando con creces el desarrollo histórico de los ordenadores. Según su análisis, la IA ha pasado rápidamente por diferentes niveles de capacidad:
Nivel 1 (IA de chat): El usuario hace preguntas y el modelo proporciona respuestas, ahorrando principalmente tiempo de investigación.
Nivel 2 (IA como herramienta): El usuario instruye al modelo para que busque información, la analice y ejecute tareas específicas.
Nivel 3 (Agentes autónomos): El usuario simplemente establece un objetivo y unos parámetros (como la longitud o el tiempo). El agente realiza el trabajo de forma autónoma, lo revisa y entrega un producto terminado.
Marks subraya que la llegada de la IA al Nivel 3 marca la diferencia entre una simple herramienta de productividad y un verdadero sustituto de la mano de obra. Un punto de inflexión clave se produjo el 5 de febrero de 2026, con el lanzamiento simultáneo de los modelos GPT 5.3 Codex de OpenAI y Opus 4.6 de Anthropic. Estos modelos han demostrado ser capaces de tomar decisiones inteligentes y exhibir algo parecido al “juicio” humano. De hecho, OpenAI confirmó que GPT 5.3 Codex fue fundamental en la creación y depuración de sí mismo.
Implicaciones para el mundo de la inversión
El impacto de la IA en la profesión inversora es un tema central del memorándum. La IA posee cualidades innegables para esta labor:
Puede absorber más datos que cualquier inversor y recordar mejor la información.
Identifica con mayor precisión los patrones históricos que precedieron al éxito.
No experimenta miedo ni codicia, y no se deja llevar por las modas del mercado.
A pesar de estas ventajas, Marks señala importantes limitaciones. Los grandes inversores destacan precisamente donde la IA es más débil: en el manejo de situaciones totalmente nuevas sin precedentes históricos de los que aprender. Además, la inversión superior requiere tomar decisiones subjetivas sobre factores cualitativos (como evaluar a las contrapartes) y, fundamentalmente, la IA no tiene “el pellejo en juego” (skin in the game), por lo que no siente el miedo a la pérdida de capital.
Por tanto, aunque la IA formulará hipótesis bien razonadas, Marks cree que seguirán existiendo inversores humanos superiores capaces de aportar valor mediante la especulación informada y el juicio cualitativo.
El impacto social y el riesgo de burbuja
Más allá de los mercados, Marks se muestra profundamente preocupado por las consecuencias sociales de la IA, especialmente en lo relativo a la pérdida de empleos. Ejemplos como la posible sustitución del 80% del personal en departamentos de redacción publicitaria o el reemplazo de conductores por vehículos autónomos ilustran un cambio masivo. La velocidad de adopción de la IA es tan drástica que podría superar la capacidad de la sociedad para reajustarse y formar a los trabajadores desplazados en nuevas carreras.
En cuanto a la pregunta de si estamos ante una burbuja financiera, Marks concluye que la tecnología es muy real y está respaldada por una demanda masiva y un enorme crecimiento de los ingresos. Sin embargo, advierte que esto no significa que las inversiones en IA estén a buen precio actualmente. Su recomendación sigue siendo mantener una posición moderada, invirtiendo con selectividad y prudencia.
¿Te gustaría que profundizara en cómo Howard Marks compara específicamente el desarrollo de la IA con la evolución histórica de la informática y otras revoluciones industriales?



